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Cuando
en el mundo desaparecieron la caridad, la lealtad, la justicia y la
verdad, se escogió a los mas fuertes y leales de los hombres para que
restablecieran las virtudes perdidas.

El
joven que aspiraba a ingresar en la Caballería, debía someterse a un
aprendizaje al lado de un Caballero que le instruía, y al que servía como escudero hasta que estaba preparado.


Sólo un Caballero
podía armar Caballeros. El aspirante se arrodillaba, y quien le
apadrinaba, ponía sobre su hombro, con un ligero golpe, la espada recién
bendecida. Luego, otros Caballeros, le ayudaban a calzarse las espuelas y a
vestir las armas como gesto de bienvenida.


La
diferencia está en el número de participantes. Las Justas eran combates
singulares con lanza y a caballo, en los Torneos se enfrentaban
dos grupos de caballeros, simulando una batalla.

Las
Ordenes de Caballería, mitad religiosas, mitad militares, se constituyeron
para la defensa de la Iglesia y los poderes establecidos en la época. La
primera de ellas fue la de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén y la
Orden del Temple, la que más renombre alcanzó por sus servicios y su
poder.


Diseño,
texto y gráficos de Trenzas
Remodelada
en Junio del 2006

La música de esta
página: "Gilgan" Tradicional
R.Unido. C. 1.500
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