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No
penséis que las hadas desaparecen en Diciembre,
o que se quedan en sus casas de cristal, a cubierto de
la nieve y de los vientos helados. Nada de
eso. En
lo más crudo del invierno, las hadas no
tienen tiempo para descansar. Ellas son
quienes procuran que la nieve no rompa las ramas a los árboles, cuidan de los pequeños
animalitos y les buscan refugio, extienden sus
alas sobre los arroyos para que no se hielen y,
al amanecer, soplan suavemente sobre las
violetas para quitarles la escarcha. 


¡Oh,
sí..! Las hadas tienen mucho trabajo en
invierno. Y los días de Navidad, cuando
todos los ángeles están atareados
llevando la Buena Nueva por el mundo y
procurando que los niños no se hagan daño
con sus patines nuevos, podemos confiar en que
ellas sabrán guardar los bosques y a sus
habitantes. 
Ni
se te ocurra, especialmente en Diciembre, cortar una simple
hierba y mucho menos una flor o una rama de árbol
sin mirar atentamente lo que haces. Podrías
dañar las alas de un hada. 
Diseño
gráficos
y texto de Trenzas
Enero,
2002
Remodelada
en Julio del 2006
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