Imagen de Margaret Tarrant

Todos los días hay trabajo en el bosque. Los jóvenes Duendes, que han aprendido de sus mayores el arte de curar, atienden a quien lo necesita en sus bien organizados hospitales y hacen todo lo posible para que sanen pronto las heridas o las enfermedades.

Imagen de Margaret Tarrant

No se descuida la enseñanza. Es muy importante que todo el mundo sepa que hacer cuando se presenta el peligro. Un rayo en un árbol puede provocar un incendio, puede desbordarse un río, o más frecuentemente, algún humano irresponsable dejará cristales rotos o basura contaminante en cualquier parte.

Los animales saben agradecer tanta dedicación y corresponden de la mejor manera que saben. Con frecuencia acuden a las casas de los Duendes ancianos para hacerles compañía y alegrarles con sus canciones.

 

  

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Diseño, texto y gráficos de Trenzas. Mayo 2002