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Todos los días hay trabajo en el bosque. Los jóvenes
Duendes, que han aprendido de sus mayores el arte de curar, atienden a quien lo necesita en sus bien organizados hospitales y
hacen todo lo posible para que sanen pronto las heridas o las
enfermedades.


No se descuida la
enseñanza. Es muy importante que todo
el mundo sepa que hacer cuando se presenta el peligro. Un rayo en un
árbol puede provocar un incendio, puede desbordarse un río, o más
frecuentemente, algún humano irresponsable dejará cristales rotos o
basura contaminante en cualquier parte.


Los animales
saben agradecer tanta dedicación y corresponden de la mejor
manera que saben. Con frecuencia acuden
a las casas de los Duendes ancianos para hacerles compañía y alegrarles
con sus canciones.
 
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Diseño, texto y
gráficos de Trenzas. Mayo 2002
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