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(Galicia)
Cuentan
que, en la provincia de Orense, vivió una poderosa mujer tan cruel y soberbia
que era llamada por los campesinos de su señorío "la Reina Loba".
Para
su manutención y la de sus allegados (tan despiadados como ella misma)
obligaba a sus súbditos a entregarle, cada día, una vaca, un cerdo y una
carreta llena de otros alimentos. Las familias campesinas se turnaban en esta
entrega de vituallas por miedo a los servidores de la Loba, que arrasaban e
incendiaban casas y cosechas y asesinaban a todos los habitantes de las aldeas
en las que alguna familia se hubiese negado a entregar lo que se les
reclamaba.
En
este clima de terror vivía la comarca entera, cuando le llegó el turno de
entregar los alimentos al pueblo de Figueirós. Sus vecinos se reunieron en
asamblea y decidieron no pagar un tributo que les arruinaba .
Pero
decir "no pagaremos" no era suficiente porque la reina mandaría
contra ellos a sus huestes y serían perseguidos y muertos. Decidieron que si
habían de morir de hambre o a manos de los sicarios de la Loba, mejor era
morir combatiendo contra ella, así que se armaron lo mejor que pudieron.
Hicieron lanzas y jabalinas, arcos y flechas, tomaron piedras y garrotes y en
la oscuridad de la noche, se pusieron en marcha hacia el castillo de la
malvada mujer.
La
Loba y sus secuaces dormían. Fiados en el terror que infundían en la
comarca, descuidaron la vigilancia. Nunca nadie se había atrevido a desafiar
su poder ni contaban con que tal cosa pudiera suceder.

Sigilosamente,
los vecinos de Figueirós, treparon murallas y abrieron puertas sorprendiendo
a los sicarios de la Loba. Un breve pero encarnizado combate dio la victoria
a los lugareños que se lanzaron escaleras arriba en busca de su
opresora.
La
Loba se había refugiado en la torre más alta pero ninguna puerta era lo
bastante segura para resistir a los decididos asaltantes. Cuando vio caer su
última defensa ante el empuje de sus enemigos y no queriendo someterse a
quienes ella consideraba sus esclavos, la Loba corrió hacia la
ventana y se arrojó al vacío muriendo destrozada sobre las rocas.
Con
su muerte acabó el suplicio de los habitantes de la comarca, que recordaron
durante siglos, en romances y canciones, el valor de los vecinos de Figueirós.


Diseño,
texto
y gráficos de Trenzas
Remodelada
en Junio del 2006

La
música de esta página: "Desert
Moon"

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