Pintura de John Everett Millais



Isabella, era una linda joven, hija de un hacendado muy rico. Cuando el padre murió, la dejó al cuidado de sus dos hermanos con el encargo expreso de que cuando decidiera Isabella tomar esposo, la dotaran generosamente pero era otro el plan de los hermanos. Pensaban casar a la muchacha con algún rico gentilhombre que se conformara con una pequeña dote y así ellos quedaban dueños de la mayor parte de la fortuna familiar.



Sin embargo, sus planes fracasaron. Isabella estaba enamorada de Lorenzo, un sirviente de la casa que también la amaba mucho y temiendo la dura oposición familiar, se casaron en secreto. Los hermanos de Isabella fingieron conformarse pero a no tardar atrajeron a Lorenzo hacia un espeso bosque y lo asesinaron, dejando su cadáver enterrado en el mismo lugar.

Isabella esperó y esperó que Lorenzo volviera y se afligía cada vez más. Rezaba continuamente y pedía que le fuera permitido saber que había sido de su esposo. Una noche, Lorenzo se le apareció en sueños y le contó lo que había pasado y el sitio exacto donde yacía su cuerpo muerto. Isabella fue al bosque, y  guiada por las indicaciones recibidas, encontró la tumba de su esposo y con ella la confirmación del asesinato. Con un tremendo dolor, sin saber muy bien lo que hace, Isabella toma la cabeza de su esposo y la lleva a su casa, donde la entierra en una gran maceta llena de buena tierra y planta en ella semillas de albahaca que, al poco empiezan a brotar y crecen rápidamente.

Desde ese día Isabella no se separó  de su planta. Hablaba continuamente con ella, la regaba con sus lágrimas y la mimaba de todos los modos posibles. Su obsesión por la planta empezó a ser mal vista por amigos y familiares que llamaban a Isabella "la pobre loca".

Pintura de William Holman Hunt


Sus hermanos, en un último esfuerzo por que recobrara la cordura, casarla y librarse de su molesta presencia, le robaron la planta. Salieron al campo, y deseando borrar todo rastro de ella, la estrellaron contra el suelo. Y allí descubren la cabeza de Lorenzo, cuyos ojos muertos les acusan de su crimen. 

Espantados los dos hermanos huyeron del país y nadie más supo de ellos. En cuanto a Isabella, vagó por los campos y bosques sin consuelo posible, en busca de su amada planta de albahaca, hasta que la muerte la liberó de su tortura.



Este relato es, en su origen, un poema de John Keats, escrito en 1820.

Diseño y gráficos de Trenzas

Marzo, 2002

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