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(Madrid)
En tiempos de las Cruzadas, vivía en
las cercanías de Madrid, un rico moro, tan famoso por sus riquezas como por la
belleza de su única hija quien, a pesar de los muchos jóvenes que la
pretendían en matrimonio, no mostraba ningún deseo de casarse.
Sucedió que una tarde, durante
un paseo por las orillas del Manzanares, se encontró con un joven caballero
cristiano que abrevaba a su caballo y de ese encuentro, nació un amor tan
intenso, que enseguida desearon contraer matrimonio.
Los jóvenes fueron a pedir
permiso al padre de ella, que se negó rotundamente a la boda y ordenó
que el joven fuera expulsado de su casa y encerró bajo siete llaves a su hija.
Desesperado, el joven le hizo
llegar un mensaje de despedida a su amada y embarcó hacia Tierra Santa a
luchar contra el infiel.

La joven mora,
esperó en vano meses y meses el
regreso del caballero. Jamás volvió a tener noticias suyas y tampoco jamás
quiso casarse con ninguno de los pretendientes que su familia le propuso. Su padre amenazaba, su madre rogaba, pero nada
podía convencerla de que tomara esposo.
Por ver si conseguía doblegar
su voluntad, su padre ordenó que fuera encerrada en una cueva de pastores y que
sólo se le diera para alimentarse pan y agua y unos pobres harapos con que
cubrir su cuerpo.
Pero todo fue en vano. La joven no opuso
resistencia alguna y se dejó encerrar y encerrada siguió llorando y anhelando
el regreso de su amado.
Al cabo de algunos meses, las sirvientas que le
llevaban a la cueva el pan y el agua, la encontraron muerta.

Cuentan que todos los años, en la fecha de la
partida de su caballero, el espíritu de la joven mora, aparece en lo alto de
algún otero con la vista fija en el horizonte, esperando ver el regreso de su
amado.


Diseño, texto y
gráficos de Trenzas
Remodelada en
Junio del 2006

La
música de esta página:
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