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En
el suelo del bosque se arremolinan dorados
tesoros, montones de hojas secas que crujen
cuando las apretamos en nuestras manos y que
vuelan muy, muy arriba, cuando las esparcimos a
puñados por el aire.
Para
las Hadas es un tiempo bueno para descansar
antes de que las nieves del invierno y los
vientos helados las sobrecarguen de trabajo. Ya
sabemos lo muy ocupadas que estarán cuidando de
los bosques y sus habitantes.

Así
que durante este mes, no es raro encontrarlas
bailando sobre las hojas, mientras en el suelo
del bosque los animales hacen una paradita en
sus actividades para mirar como se divierten sus
amigas y alegrarse con ellas por el regalo de
noviembre.


Diseño,
gráficos y texto de Trenzas
Noviembre,
2003

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