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Ya os habréis
fijado en que algunas hadas y duendes lucen unas bonitas
orejas puntiagudas y, tal vez, os hayáis
preguntado el porqué. Bien,
pues eso es así, porque solo los portadores de ese tipo
de orejas, son capaces de oír crecer la hierba y de
escuchar lo que las raíces más hondas de los árboles
y plantas tienen que decir. Es
un trabajo muy importante que exige mucho esfuerzo y
dedicación. Cuando
la hierba es escasa y hay pequeños animalitos que
alimentar, las hadas siempre saben donde van a brotar
tallos tiernos, porque pueden oír como empiezan a salir
de sus semillas y están a punto para asomar sobre la
tierra.

Y si un árbol
enferma, las hadas también saben decirle hacia donde
dirigir sus raíces para encontrar el agua o el especial
alimento que necesite para recuperar la lozanía. Ya
podéis suponer lo importante que es tener cerca un
hada de orejas puntiagudas en tiempos de necesidad. Claro
que las hadas, ni aún las que hacen esas cosas
extraordinarias, pueden cambiar el curso completo de la vida,
pero no estaría mal tener una bien cerca cuando no
sabemos en que dirección está la mejor parte de nuestro
particular destino.
Diseño,
texto y gráficos de Trenzas
Mayo,
2004
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