Son muchas, muchísimas, las leyendas que toman a Orión como protagonista. Grecia, Roma, Arabia, Egipto y la India, entre otras antiguas civilizaciones, tienen su propia forma de contar esta historia. Recojo aquí el texto que más veces se repite en las dos primeras de estas culturas.

Hijo de Poseidón y de Euríale, hija de Minos, Orión poseía una notable hermosura, una fuerza prodigiosa,  la capacidad de caminar sobre las aguas y una habilidad extraordinaria para la caza, a la que se dedicaba con gran pasión.

Enamorado de la hermosa Side, se casó con ella y su felicidad estuvo completa hasta el día en que Side, muy pagada de su belleza, pretendió rivalizar en hermosura con la diosa Hera y ésta, enfurecida, la arrojó al Tártaro, infierno de donde nadie regresa.

Fue grande la desolación y la furia de Orión. No atreviéndose a desafiar a Hera, descargó su rabia recorriendo el Universo y, ayudado por sus perros,  Can Mayor y  Can Menor que le seguían fielmente,  mataba todo animal que se cruzaba en su camino. 

El rey Oinopión le encargó que limpiara de fieras la Isla de Chíos y cuando hubo acabado, venciendo a todas ellas, creyó haber conseguido el poder suficiente para vengarse de Hera matando al protegido de la diosa; el Toro del Cielo.

Hera se encolerizó de tal modo por esas intenciones que exigió a su esposo Zeus que ordenara al venenoso Escorpión ir en busca de Orión y matarlo donde lo encontrara. Zeus, accedió a la petición de Hera y el Escorpión salió en busca del gigante. Logró inocularle el veneno de su aguijón, pero el Gran Cazador se revolvió con la suficiente presteza para clavar su espada en la cabeza de su atacante. 

Zeus, conmovido por el valor de los contendientes, rescató a ambos de la muerte y los convirtió en Constelaciones, cuidando mucho de que nunca más volvieran a encontrarse. 

Así cuando Escorpión aparece en la bóveda celeste, Orión se oculta por el lado contrario, en una persecución que nunca acabará.

 

Diseño, texto y gráficos de Trenzas

Mayo, 2008

La música que escuchas:"Carmina Burana" de Carl Orff