Todas
las culturas del mundo cuentan, entre sus mitos más arraigados, con la
existencia de fabulosas criaturas que poblaban la tierra, el cielo y el
infierno.
Estaban solo un peldaño por debajo de los Dioses y, al
igual que ellos, eran bondadosos o despiadados, justos o arbitrarios.
La
sola evocación de sus nombres, nos lleva a un largo viaje de imaginación.