

Las Sirenas eran tres hermanas, hijas de
Calíope y del dios-río Aqueloo, según la
Mitología Griega.
Se cuenta que nacieron con la cabeza y el
rostro de mujer, el cuerpo de ave, y dotadas
de una maravillosa y seductora voz.
Tan bellas eran y tan bien cantaban que se
atrevieron a competir con las Musas y, en la
pelea, éstas las derrotaron y les arrancaron
las plumas. Llenas de vergüenza por la
derrota, se retiraron a las costas de
Sicilia, donde cambiaron sus alas
inservibles por una larga cola de pez.

Sus cantos ejercían una atracción tan
poderosa, que los marineros dejaban de
atender a sus tareas en los barcos, y éstos
se estrellaban contra las rocas.
Ulises quiso escuchar el maravilloso canto
de las Sirenas, pero no deseaba perder a sus
hombres ni su barco, así que ordenó taponar
con cera los oídos de sus compañeros de
viaje, y él se hizo atar al palo mayor del
barco, para no saltar al agua en pos de las
Sirenas.
Se había predicho que las Sirenas morirían
cuando un mortal pudiese resistir el embrujo
de sus canciones. Según eso, habrían muerto
después de que Ulises consiguiera pasar a su
lado sin daño.

No es cierto. Todos hemos visto Sirenas
bellísimas, sentadas sobre una roca al borde
del agua, peinando sus largas cabelleras,
mientras entonan, con su voz maravillosa,
canciones de olas y viajes.


Diseño,
texto y gráficos de Trenzas.
Remodelada
en Diciembre, 2008
La música
que escuchas: "Colibrí" de J. S.
Sagreras