Imagen de Gilbert Williams

 

El  Sueño es hijo de la Noche y hermano del Destino y de la Muerte.

Los poetas griegos dicen que habita en un palacio hecho de materiales preciosos e impenetrables a la luz del Sol, su enemigo más enconado.

Ningún ruido atraviesa tampoco las sólidas paredes. Allí no se escucha el gallo que anuncia el amanecer, no se oye el ladrido de los perros que acorralan al jabalí ni los gritos de los cazadores.

El río del Olvido, se desliza tranquilo entre sus jardines y praderas y el murmullo de sus aguas invita al reposo descuidado.

 

En el centro de este lugar idílico hay un gran lecho de ébano rodeado de negros y espesos cortinajes y en él, sobre un colchón de mullidas plumas de ganso, reposa el Sueño mientras Morfeo vigila atentamente para que nada estorbe su descanso.

Los Sueños son hijos del Sueño y tan incontables como las gotas del rocío o los granos de arena de las playas. Algunos son insignificantes y desaparecen sin dejar rastro, pero otros son verdaderos y proféticos y  en ellos escribe el Destino sus designios.

 

Diseño, texto y gráficos de Trenzas

Remodelada en Junio del 2006

La música que escuchas: "Claro de Luna"  Beethoven