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Las
Hadas y el Viento

A
veces, el Viento resulta un poco molesto, pero a las Hadas
no les importa que sople con alguna fuerza sobre los
campos. Es
cierto que da mucho trabajo porque acostumbra a arrancar hojas a los árboles y pétalos a
las flores y no hay más remedio que acudir a las varitas
mágicas y reparar todo aquello que ha estropeado, pero tiene
también su lado bueno.
Deja espacio para que
broten las nuevas hojas y envía lejos las semillas de las
flores. Así podrán crecer en muchos lugares distintos y
alegrarán la tierra cuando broten.
Además, permite a los pequeños hacer prácticas de vuelo y
a los mayores secar sin esfuerzo sus vestidos de fiesta.
Pero
lo que más les gusta a las hadas es que el Viento les
cuente alguna de las historias que sabe, que son miles y
miles, porque él escucha todas las palabras que se
pronuncian en el mundo.



Diseño,
gráficos y
texto de Trenzas
Marzo,
2003
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