Los guerreros han usado cascos o yelmos
protectores desde la Edad del Bronce. En la Edad Media los yelmos aumentaron de
tamaño para proporcionar una mayor protección al rostro y al cuello. Hacia el
1.200, los yelmos eran de una sola pieza, como los que se muestran arriba, y se apoyaban en los hombros de los
caballeros, sobre un casco interior también metálico. Sin embargo, su excesivo
peso limitaba mucho la movilidad de los brazos y
la agilidad general en la batalla. Más tarde al añadirse la pieza del cuello,
el "gorjal o gorguera" su tamaño disminuyó considerablemente.
Espectacular
yelmo italiano. Obra de Filippo Negroli. Realizado entre 1530-50

Yelmo Austríaco. Entre 1520-25

Yelmo
de la Guardia Suiza del Papa Julio II. 1550-55

En
el siglo XVI se llamaba "celadas" a yelmos como
éstos, con una visera móvil que se desplazaba hacia atrás para dejar el rostro
al descubierto. Entre 1525-1540.


Diseño,
texto y gráficos de Trenzas
Remodelada
en Agosto del 2006